EL FUEGO CALIENTA LO QUE NO TOCA

Updated May 18, 2026 2 min read
Jussef Liban
Jussef Liban

Ingeniero de protección contra incendios. Divulgación técnica en español sobre dinámica de incendios, normativa y casos reales.

Hay tres mecanismos por los que el calor se transfiere en un incendio: conducción, convección y radiación. Los tres coexisten en cualquier fuego, pero no tienen el mismo peso en todas las etapas ni a todas las distancias, y entender cuál domina en cada momento es fundamental para entender cómo se propaga un incendio y cómo se puede controlar.

Drysdale establece en el Capítulo 2 una distinción que tiene consecuencias directas para el diseño de protección: la conducción transfiere calor a través de sólidos, la convección lo transfiere a través del movimiento de fluidos como el aire caliente, y la radiación lo transfiere sin necesitar ningún medio entre la fuente y el receptor, exactamente igual que la radiación solar llega a la Tierra atravesando el vacío del espacio. A temperaturas por encima de 400°C, la radiación se convierte en el mecanismo dominante de transferencia de calor, y a partir de un diámetro de fuego de aproximadamente 0.3 metros, la radiación supera a la convección como principal vía de propagación.

Eso significa que, en un incendio desarrollado, un material combustible no necesita estar en contacto con las llamas para ignicionarse, basta con que reciba suficiente flujo radiante durante el tiempo necesario para que su superficie alcance la temperatura de ignición. Es el mecanismo por el que el fuego salta entre edificios separados por metros de distancia, por el que un incendio en un extremo de un almacén puede encender materiales en el extremo opuesto, y por el que los bomberos sufren quemaduras graves sin contacto directo con las llamas.

La cantidad de energía radiante que recibe una superficie depende de la temperatura absoluta de la fuente elevada a la cuarta potencia (la Ley de Stefan-Boltzmann), lo que significa que pequeños aumentos de temperatura producen incrementos desproporcionadamente grandes en el flujo radiante.

Un fuego a 900°C irradia aproximadamente cinco veces más energía por unidad de área que uno a 500°C. Esa relación no lineal explica por qué los incendios de alta temperatura como los hidrocarburos y los plásticos de alta energía, son desproporcionadamente más peligrosos que los de baja temperatura para los elementos y materiales a su alrededor.

Drysdale, D. (2011). An Introduction to Fire Dynamics, 3ª Ed. — Capítulo 2, Sección 2.4

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