El día de hoy hubo un nuevo incidente con Gas Licuado de Petróleo (GLP), hasta el momento ha dejado seis muertos. Para entender lo que sucedió y aprender de ello, se trató de una fuga de gas licuado de petróleo (GLP) que inundó la vía publica creando una mezcla inflamable, la que provocó una explosión luego de ponerse en contacto con una fuente de ignición.

A este tipo de explosiones se les llama deflagraciones, porque a diferencia de las detonaciones provocan una velocidad de llama lenta, generalmente a veloci-dades de alrededor de 1 metro por segundo hasta una velocidad máxima de 335 m/s, que es la velocidad del sonido. Las fugas de GLP que explosionan son casi siempre deflagraciones, ya que las velocidades de las llamas son menores a las del sonido, pero si la velocidad de la llama fuera mayor a la del sonido, la explosión se llamaría detonación y provocaría muchos más daños.
Mientras mayor sea la velocidad de la llama, mayor será la onda expansiva causada por la explosión, afortunadamente las deflagraciones no generan ondas expansivas importantes y por lo tanto, los daños estructurales luego de una de ellas, no son de mayor importancia.

Un punto importante que nos servirá para tomar medidas preventivas ante una fuga de gas, es entender los límites de inflamabilidad, es decir aquellos porcentajes de aire y gas en los cuales la mezcla de GLP será inflamable. Para el caso del GLP, el límite inferior de inflamabilidad es 2% y el límite superior de inflamabilidad es 10%. Esto quiere decir que una mezcla de GLP con aire de menos del 2% será pobre y por lo tanto no provocará inflamación por carencia de inflamable (hay poco gas inflamable en el aire), en cambio una mezcla superior al 10% en el aire será rica, y por lo tanto no provocará inflamación por carencia de oxígeno (hay mucho inflamable en el aire).
Como quiera que convivimos con el gas licuado de petróleo en nuestra vida cotidiana, es muy importante entender los 3 elementos necesarios para que se produzca una deflagración, de manera tal que al menos uno de ellos sea controlado para evitarla. Los elementos para que se provoque una deflagración son:
Una mezcla de Gas inflamable en el aire.
La aportación de energía de un foco de ignición
Una reacción espontánea de las partículas volátiles del gas al estímulo calórico.
Como se puede apreciar, ante una fuga de gas en un recinto cerrado, es muy difícil aislar uno de estos elementos. Una vez que el gas inunda un ambiente cerrado, no hay forma de impedir que éste se encuentre con un foco de ignición no controlado. Los focos de ignición pueden ser la chispa de arranque automático de una refrigeradora, una llamada de celular, el procesador de una computadora, la electricidad estática, el encendido o apagado del interruptor de las luminarias, el encendido de un vehículo automotor, etc.

Cuando se tienen fugas importantes en espacios abiertos, el resultado es similar o incluso más dramático, ya que el gas al ser más pesado que el aire, viajará como una nube condensada hasta cualquier fuente de ignición creando una UVCE muy devastadora (Unconfined Vapour Cloud Explosions).
En cualquier caso, ya sea en espacios cerrados o abiertos, la única variable que podemos controlar en la medida de las posibilidades, es intentar que la mezcla de gas en el aire se encuentre por debajo de los límites inferiores de inflamabilidad, es decir diluir el gas en el aire de manera tal que no supere el 2% de gas por 98% de aire o impedir que cualquier fuente de ignición se ponga en contacto con el gas inflamable .
Abrir ventanas, puertas, crear corrientes de aire, son medidas que se pueden realizar, pero siempre tomando en cuenta los riesgos que se asumen, y cuáles son los elementos que circundan la fuga o que pueden ser la fuente de ignición.
Un dato final y que resulta de vital importancia para el GLP es que este gas es más pesado que el aire, esto significa que una vez liberado caerá hacia el suelo y se desplazará sobre él, impidiendo, por ejemplo, que una ventana abierta cuyo vano no llega al piso pueda diluir la mezcla. Muchos llamamos al GLP el “gas rastrero” y ese nombre precisamente se lo atribuimos por esta razón.

Dicho esto, la única recomendación que se debe dar siempre es evacuar inmediatamente la zona o ambiente. Lo mejor que puede pasar es que la mezcla de gas nunca explosione o si llega a explosionar no comprometa a nadie alrededor. Si esto último sucede, y dado que la explosión no genera una onda expansiva importante, lo único que se provocará es un incendio (a veces incluso un pequeño incendio), que controlarán los bomberos. Pero a cambio de esta prevención no habrá ninguna vida perdida, como las que tenemos que lamentar el día de hoy.
SIN FORMACIÓN NO HAY SALVACIÓN