Horas después de iniciado un incendio en un tanque de crudo, cuando el fuego parece controlado y los equipos de emergencia mantienen su posición, una columna de petróleo en llamas se eyecta violentamente fuera del tanque sin previo aviso. Eso es el boilover, y Drysdale lo describe en la Sección 5.1.1 como uno de los fenómenos más peligrosos en incendios de almacenamiento de hidrocarburos.
El crudo no es un líquido puro sino una mezcla natural de muchos componentes, entre ellos hidrocarburos de distintos pesos moleculares y también agua, que está presente en el petróleo desde que sale del yacimiento. Como el agua es el componente más pesado de esa mezcla, se asienta naturalmente en la parte inferior del tanque. Al incendiarse el crudo, los componentes más ligeros se queman primero, mientras los más pesados quedan atrás y se calientan. Con el tiempo eso genera una zona de temperatura muy alta que no se queda en la superficie sino que viaja lentamente hacia abajo, acercándose al agua que espera en el fondo.
El peligro se desencadena cuando esa zona caliente llega al fondo y entra en contacto con esa agua. Al exponerse a temperaturas que pueden superar los 300°C, el agua se vaporiza de forma explosiva, muy por encima de su punto de ebullición de 100°C, y la presión de ese vapor eyecta el petróleo que tiene encima, ya encendido, fuera del tanque con violencia, generando un incendio secundario de gran escala en el área circundante.
Lo que hace al boilover especialmente traicionero es la ausencia de señales visibles de alarma. En experimentos de laboratorio se ha observado que justo antes del evento la interfaz agua-aceite emite un crepitar creciente, similar al sonido del agua hirviendo, que indica el inicio de la vaporización. Pero en un tanque real ese tipo de monitoreo acústico es difícil de implementar, y el tiempo disponible para evacuar puede ser mínimo.
Para el ingeniero de protección contra incendios que trabaja con instalaciones de almacenamiento de hidrocarburos, la enseñanza es que un incendio de crudo que parece bajo control puede estar madurando silenciosamente hacia su peor fase. El comportamiento de las mezclas complejas no puede anticiparse con los mismos criterios que aplican a los líquidos puros.
Drysdale, D. (2011). An Introduction to Fire Dynamics, 3ª Ed. — Capítulo 5, Sección 5.1.1
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