1. Gatea, no corras. Estudios del NIST y UL Fire Safety demuestran que el plano superior de una habitación puede alcanzar temperaturas de 600 °C, mientras que a ras de suelo rara vez supera los 60 °C. Respirar aire a más de 150 °C puede causar colapso respiratorio inmediato.
2. Cierra la puerta.
Según el Instituto de Investigación en Seguridad contra Incendios de UL, una puerta cerrada puede retrasar la propagación del humo hasta por 20 minutos. Si no puedes evacuar, cierra puertas, sella rendijas con ropa húmeda y hazte visible por una ventana.
3. No abras puertas sin evaluarlas. Antes de abrir una puerta, tócala con el dorso de la mano: si está caliente, no la abras. La entrada de oxígeno podría generar un backdraft o alimentar el fuego.
4. Nunca uses ascensores. En condiciones de incendio, el sistema de ascensores puede fallar o detenerse en el piso en llamas. Solo usa escaleras compartimentadas o de emergencia.
5. Si debes huir, hazlo en menos de 3 minutos. A partir del minuto 3, el humo puede volverse letal en espacios cerrados por acumulación de CO y HCN (NFPA 921). Evacuar rápido es clave.
6. Tapa nariz y boca con tela húmeda. No detiene los gases, pero reduce la temperatura del aire inhalado y ayuda a filtrar partículas. Es una medida de mitigación de daño, no de protección total.
Los incendios no solo queman. Asfixian, colapsan estructuras, alteran el juicio y consumen segundos.
No improvises. Infórmate. Practica. Y sobre todo, actúa antes del minuto crítico.
