Lo que muestra este video no es un sistema de protección funcionando bien, sino la combinación improbable de empleados que reaccionaron a tiempo, segundos favorables en la propagación y extintores disponibles en el momento justo; una combinación que la física del fuego puede deshacer en cualquier instante, como ya nos ha demostrado la historia de los incendios en locales de entretenimiento.
El incendio ya había alcanzado un tamaño considerable antes de que alguien actuara, en un local con materiales decorativos altamente combustibles y sin supresión automática con rociadores. Que haya sido controlado no significa que el sistema era adecuado; significa que esta vez las variables no llegaron a su peor combinación.
Un solo cabezal rociador, descargando aproximadamente 80 litros por minuto, habría actuado sobre este fuego en sus primeros segundos, sin que nadie tomara una decisión, sin que nadie se acercara físicamente a la fuente de calor y sin depender de cuántos extintores hubiera disponibles ni de cuánto entrenamiento habían recibido esos empleados la semana anterior. Ochenta litros por minuto; menos de lo que consumen unas cuantas duchas domésticas de cualquier vivienda.
La capacitación en uso de extintores tiene valor real, pero ese valor opera dentro de una ventana muy estrecha de tiempo, tamaño del fuego y condiciones del ambiente. Más allá de esa ventana, el extintor portátil no compite con la potencia calorífica liberada, y quien lo intenta asume un riesgo que la ingeniería no debería trasladar al trabajador.
Hay otro detalle que este video comparte con Crans-Montana, con The Station, con todas las grandes tragedias en recintos de alta ocupación: el fuego se desarrolló en la salida de emergencia sin que los ocupantes acusaran la gravedad de la situación; se ven personas caminando con parsimonia, otros grabando, completamente ajenos a lo que ocurría a metros de distancia. El fuego, en sus etapas iniciales, raramente activa la respuesta de amenaza que los planes de evacuación asumen; eso no es una curiosidad de este video, es un patrón que se repite en cada incendio documentado.
Las grandes tragedias en bares, discotecas y restaurantes comparten el mismo perfil técnico desde hace décadas: alta ocupación, materiales combustibles, propagación rápida, detección tardía y ausencia de supresión automática. Este video tiene exactamente ese perfil, con un desenlace distinto.
La ingeniería contra incendios existe para reducir la dependencia de la suerte, del
heroísmo y de los finales afortunados. Cuando un recinto público depende de que un empleado decida acercarse con un cilindro portátil a un fuego en crecimiento, la ingeniería ya dejó de cumplir su función.
SIN FORMACION NO HAY SALVACION