La altura de la llama de un incendio es uno de los parámetros más visibles y al mismo tiempo más malinterpretados en la ingeniería de incendios. La intuición sugiere que una llama más alta significa más combustible o una superficie de fuego más grande, pero Drysdale demuestra en la Sección 4.3.2.1 que la altura de llama depende fundamentalmente de la tasa de liberación de calor, y que la relación entre ambas está bien definida por una correlación que Heskestad derivó a partir de datos experimentales de múltiples combustibles y geometrías.
La correlación que Drysdale presenta en la Ecuación 4.40 es L = 0.23·Q̇^(2/5) - 1.02·D, donde L es la altura de llama en metros, Q̇ es la tasa de liberación de calor convectiva en kW y D es el diámetro de la superficie de combustible en metros. La expresión tiene dos términos: el primero refleja la dependencia de la altura de llama con la energía liberada, y el segundo corrige el efecto del diámetro de la superficie de combustible. La correlación es válida para un rango amplio de tasas de liberación de calor, desde incendios pequeños en laboratorio hasta incendios de gran escala en la industria de procesos.
Lo que la correlación revela de inmediato es que la altura de llama crece con la tasa de liberación de calor elevada a la potencia 2/5, no de forma lineal. Eso significa que duplicar la energía del fuego no duplica la altura de la llama: la aumenta en un factor de aproximadamente 1.32. Y para incendios grandes donde Q̇ domina sobre el término de diámetro, la altura de llama es prácticamente independiente del diámetro de la superficie de combustible y depende casi exclusivamente de la energía liberada.
Esa independencia relativa del diámetro tiene consecuencias prácticas concretas. En el diseño de separaciones entre equipos en plantas de proceso, la altura de llama determina si un incendio en un equipo puede alcanzar por radiación directa o por contacto a equipos adyacentes. Calcular esa altura a partir del diámetro del derrame o de la geometría de la superficie de combustible sin considerar la tasa de liberación de calor real del combustible involucrado es una simplificación que puede subestimar significativamente el alcance vertical del incendio.
Para el ingeniero de protección contra incendios, la enseñanza práctica de la correlación de Heskestad es que la altura de llama es una variable calculable, no una estimación visual, y que su cálculo requiere conocer la tasa de liberación de calor del fuego de diseño como dato de entrada fundamental.
Drysdale, D. (2011). An Introduction to Fire Dynamics, 3ª Ed. — Capítulo 4, Sección 4.3.2.1: Flame Heights, Ecuación 4.40
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